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miércoles, 21 de julio de 2010

La vida eterna

De nuevo volvemos al prolífico Savater que nos hace disfrutar esta vez con una obra que quizá podríamos clasificar bajo el ramo de la "Filosofía de la Religión". Aquí el filósofo intenta exponer sus opiniones sobre las religiones. En un primer momento, tal y como nos indica el título, se centra en el aspecto de las religiones como "un sistema de recompensa", de manera que se le atribuye a la religión la finalidad de "darnos un respiro" (dicho de una manera coloquial) en lo que se refiere a la transición entre la vida y la muerte. Dicho con otras palabras, lo que va a intentar Savater en este libro es combatir con argumentos lógicos muchas de las que, a su modo de ver, son incoherencias religiosas postuladas para dar solución al problema de la muerte. La primera parte del libro es, en la práctica, un camino que vamos siguiendo mano a mano con el pensador para ir descubriendo dichas "incoherencias" e ir filosofando alrededor de ellas para obtener una conclusión persona. Y digo personal porque en este libro, como en tantos otros firmados por el filósofo que nos ocupa, se sigue la ya clásica estrategia didáctica ejecutada por Savater: el escritor va trazando poco a poco un camino que nosotros mismos, los lectores, vamos construyendo junto a él como si fuéramos cogidos de la mano. Savater puede llegar a ser un poco "radical" (si podemos llamarlo así) en determinados momentos -como en varios de sus libros, dicho sea de paso- sin embargo, lo que nunca podremos llegar a sentir con este libro en modo alguno es la imposición de pensamiento. Creo sinceramente que este es un libro para "todos los que quieran leerlo", es decir, los que estén interesados en el tema, dicho de una manera general, de la "Filosofía de la Religión". En pocos momentos durante el libro una persona puede llegar a sentirse incómoda con la narración, ya sea creyente, atea o agnóstica (por supuesto siempre que dichos creyentes, ateos o agnósticos vayan acompañados del adjetivo "tolerante" como es natural en un ambiente democrático) lo cual lo hace realmente interesante ya que es un ejemplo más de cómo tratar un tema de una manera "responsable" como ya nos va teniendo acostumbrados el filósofo guipuzcoano en sus libros.
Lo dicho al respecto del "ambiente democrático" nos introduce la segunda parte o segundo aspecto del libro: el rol que juegan -o que pueden llegar a jugar- las religiones en una sociedad democrática. Savater realiza un exhaustivo análisis del comportamiento de las religiones en el pasado, presente y posible futuro del mundo centrándose fundamentalmente en el cristianismo -padre de la cultura europea- y en el islam -que tanto preocupa hoy en día y que tantos debates ha conseguido establecer-. Se tratan interesantes temas como las actitudes integrista y fundamentalista que nos acechan (no sólo en ambientes tan reconocidos como el mundo Oriente Próximo sino también en sitios tales como EE UU donde los grupos radicales religiosos juegan a diario importantes papeles en la toma de decisiones políticas).
Por último el libro viene acompañado por la recolección una serie de pequeños ensayos y artículos periodísticos que aderezan muy bien la lectura y resultan un buen complemento (sobretodo a la hora de, por ejemplo, comparar la actitud de Savater con el paso de los años y el cambio de la situación política y social si nos propones hacer un pequeño análisis de los mismos). Quizá la única pega reseñable que se le puede atribuir a estos artículos es su repetición: dado que es una recolección, se repiten irremediablemente ciertos temas que, con el paso de las páginas pueden resultar ciertamente odiosos de volver a releer.
Por último he de decir que en mi opinión no es de lo mejorcito que ha hecho Savater pero sin duda merece la pena el leerlo con detenimiento y disfrutar de las reflexiones que nos ofrece la obra.

martes, 6 de julio de 2010

Los usos del ensayo: Fernando Savater en defensa de la Tauromaquia

A continuación reproduzco literalmente el contenido del manifiesto que Fernando Savater leyó en defensa del mundo del toro. Es curioso ver la inmensa cantidad de temas que pueden llegar a ser tratados en el ensayo (particularmente un manifiesto en este caso) y la diversidad de los mismos, demostrando, en parte, la pluralidad de nuestra sociedad y el infinito número de usos de la filosofía que, como nunca me cansaré de repetir, afecta a todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida y filosofar no es sólo estudiar a los clásicos y saberse de memoria tres o cuatro citas interesantes sino que filosofar es vivir la vida en todos los sentidos. Aquí tenemos un ejemplo del grandioso despliegue de la diversidad cultural del que bebe la filosofía.

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA FIESTA

Declaramos públicamente nuestro apoyo a la Fiesta como una de las señas de identidad de nuestro país y de nuestra cultura. Los toros forman parte de nuestro patrimonio cultural y como tal deben ser respetados y protegidos por el Gobierno de la Nación.
Defendemos la libertad y el derecho a seguir disfrutando de la emoción del toreo en las plazas de toros de todo el mundo, sin que nadie nos pueda privar de una de nuestras más preciadas aficiones y formas de ocio.
Contemplamos el toreo como una fiesta plural, del pueblo, que nada tiene que ver con ideologías políticas. Proclamamos que el toreo es cultura en sí, por su capacidad de transmitir emociones a las personas que lo presencian. Estamos de acuerdo con Federico García Lorca, que decía que el toreo es "la fiesta más culta que hay hoy en el mundo".
Reconocemos que el toreo ha sido y sigue siendo fuente de inspiración de artistas de todos los tiempos. La creación cultural y artística que toma como punto de partida la tauromaquia así lo atestigua. Resaltamos el gran valor económico de la Fiesta de los Toros como generadora de puestos de trabajo y generadora de importantes ingresos.
Destacamos los valores ecológicos del toro de lidia como especie única y creación cultural del hombre, que lo ha seleccionado durante siglos. Y taambién como protector de un espacio natural que pervive gracias a su presencia: la dehesa.
Por todo ello reivindicamos el compromiso tanto del Gobierno Autonómico como el Gobierno de la Nación para valorar y proteger un patrimonio único de gran arraigo en nuestra cultura.

Manifiesto leído y firmado por Fernando Savater (además de otros representantes del mundo de la tauromaquia tales como los toreros Curro Romero u Ortega Cano) el día 25 de febrero de 2010 en el Palacio de Ferias y Congresos de Sevilla durante la presentación de la nueva imagen de la Feria Mundial del Toro.

sábado, 24 de abril de 2010

20º aniversario del telescopio Hubble: 20 años filosofando sobre el universo.


(Imagen escogida por el equipo del telescopio para celebrar su vigésimo aniversario.
En ella podemos ver unos pilares de gas de trece años luz de altura que esconden un conjunto estelar en la nebulosa Carina, a 7500 años luz de la Tierra. El oxígeno se ve en azul, el nitrógeno en verde al igual que el hidrógeno y el azufre en rojo).


¿Habrá habido algo que más haya llamado la atención al ser humano, sobretodo en su estado primigenio, que los cielos? Durante años hemos especulado, hipotetizado y filosofado sobre qué podría haber más allá de ellos o incluso si había un "más allá" de ellos. Gracias a los imperantes avances de la ciencia y la tecnología, día a día vamos obteniendo más datos, más soluciones, con las que la filosofía puede rizar una vez más el rizo y obtener cada vez mejores preguntas para perfeccionar nuestras respuestas. Respuestas que no sanan pero al menos alivian.
El paradigma astronómico del ser humano, su "obra maestra" puede sintetizarse en el Hubble. Si un extraterrestre aterrizara sobre nuestro mundo y preguntara cuál es la herramienta astronómica o incluso científica de la que nos sentimos más orgullosos, esa sería el Hubble. Porque este gigantesco telescopio fue la confirmación de nuestra sociedad como civilización moderna a "escala universal", porque fue el primer paso de la "conquista de los cielos". Muchos hablarán del primer viaje a la Luna o incluso del HCL si nos vamos a otros campos de la ciencia pero, con todo el respeto hacia estos avances, nada nos ha transmitido, al menos desde mi humilde punto de vista, tanta satisfacción (de esa satisfacción que nos causa el trabajo "bien hecho") como el Hubble, que en estos veinte años nos ha dado tanta información sobre el espacio exterior como nunca podríamos haber alcanzado sin su ayuda y no sólo eso sino seguridad, confianza y esperanza de que las teorías funcionan y de que a partir de ellas se pueden obtener conclusiones verdaderas.

De un modo paradójico, esa seguridad también puede dar partida a nuevas teorías que al principio nos dejen "fuera de juego" científicamente hablando (véase el cálculo de la edad aproximada del universo) pero siempre nos quedará la alegría de poder afirmar que no existen los dogmas en la ciencia y que mientras sigamos trabajando en ello podremos alcanzar la solución así como la alcanzaron nuestros antepasados, dando pie, de nuevo, a que la filosofía de otra vuelta de tuerca a su magnífica espiral de conocimiento.

Con más filosofía de lo que parece

"Yo pensaba que chatear era tomar vino en los bares. No está mal esta nueva fórmula. En realidad se busca lo mismo: un buen rato de conversación".

Antonio Pérez Henares "Chani".

sábado, 10 de abril de 2010

En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del Ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creaciñon de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia, las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a los derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

lunes, 29 de marzo de 2010

Los panfletos liberales de Rodríguez Braun

A continuación me dispongo a reproducir un artículo de Carlos Herrera publicado en el XL SEMANAL nº1170 (magazine de los domingos del periódico malagueño SUR) el cual suscribo punto por punto y me enorgullece divulgar en este sencillo espacio, demostrando la valía de estos nuevos medio de comunicación llamados blogs que considero un arma fundamental de la democracia al permitir a los ciudadanos expresarnos libremente ejerciendo nuestro pleno derecho y desarrollando nuestra propia dimensión política como seres sociales que somos. El artículo en cuestión se titula "Los panfletos liberales de Rodríguez Braun" y es el siguiente:

Mi dilecto y platense amigo y maestro Carlos Rodríguez Braun acaba de publicar una pequeña guía de proclamas liberales titulada precisamente Panfletos liberales que se me antoja imprescindible para aquellos que consideren que el liberalismo es la máxima crema de la libertad. Absténganse totalitarios, como digo en su prólogo que aquí traigo, porque van a pasar una mala tarde. Absténganse nostálgicos del colectivismo o defensores de la vieja idea de los derechos colectivos, no individuales. El libro es un alegato contra aquellos actores sociales que no tienen reparo en admitir dictaduras si éstas son de izquierdas y contra aquellos intelectuales, poetas, escritores que le han dado plácet ideológico a auténticos procesos represivos y liberticidas. Sartre o Neruda sentaban cátedra no pocas veces a favor de feroces criminales y nadie osaba abrir la boca. Si lo hacías y recordabas que ambos carcamales han sido valedores de la ideología que más víctimas mortales arrastra desde la creación del mundo -el estalinismo-, eras calificado y despreciado de forma inmediata. Al igual que ellos, que Grass, que García Márquez, que Saramago, excelentes creadores por otra parte, muchos líderes artísticos han disculpado inexplicablemente crímenes abyectos en función de vetustas ideologías que, como poco, sólo han conseguido arruinar las sociedades en las que se han aplicado. El capitalismo, en esas esferas, es juzgado por sus resultados; el socialismo, en cambio, sólo por sus objetivos.
Estos panfletos de Braun argumentan una gran verdad: libertad y democracia son un buen negocio. Allá donde la libertad individual ha sido respetada, la iniciativa del ser humano ha hecho progresar a la sociedad, la ha enriquecido y ha dotado de instrumentos imprescindibles a aquellos que tienen la sana intención de liderar el futuro. Países supuestamente ricos, llenos de recursos naturales -el doctor Rodríguez Braun podría citar fácilmente uno- han recaído constantemente en la melancolía del marasmo, del estancamiento, por culpa de políticas paternalistas e intervencionistas. Países sin un maldito campo de cereales han salido adelante, en cambio, gracias a la libertad, a la paz y, especialmente, a la seguridad jurídica, la que consagra la propiedad privada, esa que garantiza la tranquilidad de que lo que te has ganado tú honradamente no va a venir ningún iluminado a quitártelo. No se trata, como pueden imaginar, de suprimir el Estado, o la idea que de tal se tiene desde mediados del siglo pasado: el liberalismo sostiene que un Estado debe redistribuir la riqueza en forma de igualdad de oportunidades, además de acudir en socorro de quien verdaderamente esté marginado de los territorios del bienestar; sin embargo, el liberalismo de Rodríguez Braun es aquel que le dice al Estado que no haga las cosas que podemos hacer los demás, que no se meta en nuestras vidas más allá de las leyes elementales de convivencia y que permita que los emprendedores puedan crear riqueza para todos sin tener que pedir perdón por ello. Desgraciadamente, es sabido que cuando engorda un Estado, adelgazan los individuos. Y al revés.
No quieran interpretar este libro según el viejo baremo de las izquierdas y las derechas. Ambas existen, o existían con mucha más claridad, desde tiempo atrás, pero se desdibujan ante el terremoto de los cambios a los que predispone, por ejemplo, el avance tecnológico, la nueva sociedad de la información y la globalización mundial de la economía, otro de los caballos de batalla del pensamiento único. La línea divisoria, el eje que divide la política de nuestro tiempo, es la que separa una concepción de la sociedad con más libertad o con menos libertad. Lo demás es cosa de libros antiguos, de manuales de historia.
Si se asoman a su interior, encontrarán un texto rico en ideas, provocador, incorrecto políticamente. Dejen de un lado prejuicios decimonónicos y monsergas largamente aprendidas y dadas por válidas por ese tipo de pensadores que siempre tienen aspecto de estar enfadados. Dejen de lado los dogmas antiguos y soflamas fáciles. El desarrollo de sus diversos capítulos no les dejará indiferentes.
Este licenciado, seguidor impenitente del doctor Rodríguez Braun -aunque él sea de River y a mí me guste Boca-, les aconseja calma, curiosidad y espíritu de alerta permanente. Tras cualquier frase supuestamente inofensiva puede esconderse el furioso león revolucionario de la verdad, esa que no sé si nos hará libres, pero si nos dejará la conciencia mucho más tranquila.

Carlos Herrera. Arenas Movedizas. XLSEMANAL nº1170.
www.xlsemanal.com/herrera
carlos@carlosherrera.net/www.carlosherrera.com

sábado, 6 de marzo de 2010

Oda a la buena ortografía


Porque una buena idea mal redactada se puede convertir en tu peor pesadilla... Porque la filosofía es el resultado de un cúmulo de habilidades...

(Imagen tomada de "El espíritu de los cínicos")

lunes, 22 de febrero de 2010

"Filosofía de la vida"


"En el tren, justo enfrente, un señor de más de 50 leyendo Imaginar el matrimonio; su mujer, al lado, Entender a los hombres."


(Publicado originalmente en Microsiervos)

viernes, 5 de febrero de 2010

Por amor a Minerva: Una vieja alegoría para una nueva paz


El siguiente texto corresponde a un fragmento del ensayo que redacté para el "Concurso de Manifiestos por la Paz" celebrado en el I.E.S. "Fernando de los Ríos" y que resultó ganador:

POR AMOR A MINERVA: UNA VIEJA ALEGORÍA PARA UNA NUEVA PAZ


Angel or demon, what unearthly spell Returns, divinely false
like all things fair, To mock this desolation?
(G. SANTAYANA, Odi et amo)


En días como estos, cercanos al 28 del mes cojo, parece que, al menos una vez al año, que no
hace daño, casi todos los ciudadanos estamos de acuerdo en algo: entre esas necesidades vitales que se nos hacen imprescindibles para seguir dando guerra en este mundo nuestro se encuentra esa palabra que a muchos, por suerte o por desgracia, les quita el sueño: la paz.
Atendiendo a una definición “casera” de paz podemos esclarecer esta como un convenio entre
ciudadanos en busca de algo tan básico como un lugar donde ejercer nuestros deberes y disfrutar de nuestros derechos. Y es que si algo nos reporta la paz, con ese “escenario” tan deseable que nos ofrece, es la libertad.
De hecho, nosotros, pobres seres avocados a la sociabilidad (“No es la conciencia lo que
determina al ser sino el aspecto social de este lo que determina su conciencia” decía Marx) vamos
en pos de la paz para buscar esa libertad que alimenta nuestra condición humana. En el antes
mencionado “escenario pacífico”, al no estar oprimidos bajo el dictado de la violencia, nos
convertimos en seres plenamente autónomos, más libres.
Es ahora cuando, surcando socialmente los terrenos de nuestro “escenario pacífico”, entramos
en territorio comanche. Es necesario establecer una relación coherente entre los dos términos que hemos tratado para no tropezar en nuestro alegre paseo y que alguna flecha terrorista pase
demasiado cerca de nuestro sombrero. Está claro que la paz trae consigo nuestra adorada libertad, es casi como una relación de causa y efecto aristotélica. Sin embargo, hay que dejarlo claro queremos a la causa como un seguro, un garante de la consecuencia. De nada nos sirve tenerlas por separado.
Si esa libertad nuestra, que los Académicos con mayúscula han llegado a definir como un
valor intrínseco del ser humano, se ve amenazada por los actos de violencia no nos queda más
remedio que expresar nuestra apología, nuestro amor por la paz enfrentándonos contra los que
provocan dichos actos a capa y espada, como si de un relato quijotesco se tratara. Solo que ellos
pretenden hacerse pasar por gigantes pero nosotros, sanos aún de la sesera y no como el pobre
caballero, vamos a derruir las en realidad endebles paredes de sus molinos.
En tiempos de la antigua Grecia, cuando las batallas podían contarse por cientos, existían
muchos iconos dotados de un fuerte carácter bélico a los que venerar. De entre ellos, creo que no
hay ejemplo más paradigmático que el de Ares, el apodado “Señor de la guerra”, destructor de
civilizaciones. Claro que Ares no vino sólo al mundo. A su lado, en casi cualquier libro de Historia
al que echemos mano, siempre encontraremos una figura que logró despertar también muchos
cantares en los padres de la democracia: Minerva, o Atenea si se prefiere usar el apodo latino.
Minerva es modelo de sabiduría, de cultura pero también lo es a su modo, aunque no sea un rasgo excesivamente popular, de la guerra. Una guerra que debería darles ejemplo a aquellos que se avergüenzan de combatir el terrorismo sólo porque no mostremos una actitud pasiva hacia él e intentemos cortarle la cabeza con la guillotina de la blanca paloma, ignorando los dictámenes de la paradoja de la tolerancia.
Si señor, Minerva es también toda una guerrera, pero no con la ansiedad destructiva del
descabezado Ares, sino virtudes como la prudencia o la justicia, virtudes que colman el poder
político.
Esta Minerva es el símbolo que nos ha de recordar los ideales por los que luchamos y que
nunca hemos de abandonar esta lucha, porque abandonarla sería hacer patente una traición hacia los que se han dejado la vida, literalmente hablando, en el comienzo de la misma.
Hay que remarcar esta faceta “libertaria” de la paz porque es fácil confundir ciertas
situaciones que se enmascaran de ella. Por ejemplo, en muchas ocasiones se puede tener sosiego,
tranquilidad incluso desahogo económico pero no libertad.
Hay casos, como el de la dictadura franquista, que ya que estamos en España vamos a hacer
autocrítica nacional -un espléndido deporte que por lo que parece carece de categoría olímpica, al
menos en territorio ibérico- en el que mucha gente vivía tranquila y aparentemente sin
preocupaciones (no debemos olvidar lo que siempre ha costado y cuesta hoy llenar el cuenco de
sopa), pero no gozaban en absoluto de libertad. Y es que, como la libertad es un producto
plenamente pacífico, es decir, nacido del anteriormente definido convenio entre ciudadanos, es
imposible llegar al estado de libertad careciendo de dicho convenio y dicho convenio solo es
sinónimo de democracia, de hermandad entre ciudadanos por un bien común.
Así, no debemos caer en el engaño de quienes pretenden disfrazar la paz de tranquilidad,
proporcionando una serie de medios tentadores que nos podrían llevar a caer en las fauces del lobo y nos hagan perder ese rumbo que nos marca Minerva, arma en mano y búho al hombro, del combate de por la paz.

(c) D. López.

(Me ha sido imposible mejorar la edición del texto).

viernes, 25 de diciembre de 2009

Las consolaciones de la filosofía


"Filosofías hay muchas y esta es una de ellas"

(A. Martínez)

Como lo prometido es deuda y ya iba siendo hora de hacerlo, he decidido publicar al fin un humilde comentario de uno de los libros que me fueron concedidos en nombre de este blog en el "I concurso de blogs de filosofía" en el curso anterior y que he tenido el sincero placer de disfrutar en mis vacaciones veraniegas: "Las consolaciones de la filosofía" de Alain de Botton.

Casi siempre que cae algún libro anteriormente desconocido en mis manos lo que suelo hacer es intentar contenerme para no empezar a leer desordenadamente el índice y hacer conjeturas sobre lo que puede pasar en la novela, "luego lo encontrarás más interesante de la otra manera..." me digo a mí mismo y normalmente este acuerdo con mi "yo interior" funciona bastante bien al imaginar que por leer alguna frase desafortunada el resto de la lectura, que en un principio se avistaba tan lucrativa, se convierta en una aburridísima tarea.

Este fue uno de los que me hicieron romper el trato en mil pedazos y dejar a mi "yo interior" con un palmo de narices y la estilográfica en la mano.

¿Quién se iba a creer que un desenfadado "libro de filosofía" podría entrañar un grave problema si no lo leías "como debe ser"?

En efecto, el título del libro era a la vez extraordinariamente objetivo como abierto a un mundo de posibilidades: "Las consolaciones de la filosofía"; cuando lo leí me surgieron algunas dudas al posible contenido del libro: ¿Pretendía ser una crítica hacia la propia filosofía, haciendo uso de la ironía?, ¿Acaso era un libro de auto-ayuda?, ¿o su finalidad era simplemente un título "enganchante" para lograr lectores a costa de personas interesadas en el tema?

La tercera opción enseguida quedó borrada de mi catálogo debido a que sabía quién había escogido el libro y que no había sido "el típico regalo de Navidad" sino que se trataba de un regalo cuya finalidad estaba basada en "saciar" el posible apetito literario de un nuevo aficionado a la filosofía.

Como la primera no era contrastable hasta haber empezado el libro y la segunda no me hacía mucha gracia lo abrí y le eché un ojo al índice: aquello hablaba de temas tales como la impopularidad, la falta de dinero o la ineptitud. Aquello no había solucionado del todo mis dudas así que decidí, a pesar de que no es algo que suela hacer a menudo, leerme de pe a pa la contraportada, cuyas primeras frases rezaban así:

"... En un fascinante recorrido a través de 2400 años de filosofía occidental, el autor recurre a la vida y obra de seis filósofos fundamentales para examinar otros tantos problemas comunes..."

("Las consolaciones de la filosofía", Alain de Botton, Taurus)

Aquello ya no pintaba tan mal. Podría ser interesante e incluso bastante entretenido ver como aquel libro relacionaba problemas de la vida cotidiana con las ideas de los, bastante más a menudo de lo que debieran, autores históricos que se relacionan en demasía con temas abstractos y que la mayoría de las personas no sólo no encuentra ninguna utilidad práctica sino que también los consideran tediosos de leer y comprender.

No había abierto las primeras páginas de aquel libro cuando ya se me estaba abriendo todo un abanico de ideas: la cosa se estaba poniendo cada vez mejor. Con todo, el tema del libro me estaba recordando horrores a una de las antiguas entradas de este blog, "El elogio de lo inútil" , en la que intenté exponer mi postura como buenamente pude sobre la frase "la filosofía no sirve para nada". En este artículo sostengo que utilidad es un concepto tremendamente relativo y que, en casos especiales como el de la filosofía, esta es tan polifacética que todos los aficionados a la materia deberíamos hacer un esfuerzo para trasladar las generalmente complejas ideas expuestas en los ensayos (debido a que en muchas ocasiones es necesario utilizar un lenguaje demasiado técnico para expresar determinadas ideas) a un nivel más "standard" que todo el mundo pueda entender sin la necesidad de interrumpir la lectura para ir en busca de la enciclopedia o el buscador de internet más cercano. Propongo esto debido a que estimo que en la inmensa mayoría de las ocasiones ese miedo o incluso desprecio que siente a veces la gente hacia la filosofía es causa de este tipo de redacción que aunque necesaria, es excesivamente abstracta y no permite a los no doctos en la materia establecer una relación clara entre una idea y una situación real.

Dicho y hecho, el tema del libro me quedó al fin bastante claro y me dispuse a leerlo.
He de decir que no es un libro especialmente pesado. De hecho, las incesantes anécdotas con las que enriquece Alain de Botton el libro amenizan bastante la lectura. Cuando uno termina de leer el libro se da cuenta de que, a pesar de hacer un sencillo aunque buen recorrido a lo largo de la historia de la filosofía, no es un libro de Historia de la Filosofía y sin embargo, creo que es una de las mejores formas de aprender algo de esta rama de la Filosofía.

Digo esto porque el libro nos muestra la filosofía in media res, es decir, que el leer cualquier aspecto en apariencia teórico de tal o cual autor significa en realidad comenzar a filosofar.
Este hecho es remarcable debido a que, y más este año que la curso, tengo una opinión bastante crítica contra los clásicos libros de Historia de la Filosofía. Estos, al menos lo que he podido contrastar, se dedican a mostrar parrafadas y parrafadas de características muchas veces sin explicación ni contexto del mayor número de autores posibles.
¿Y qué hay de la dialéctica, método que tanto se esforzó Sócrates en inculcarnos, muriendo incluso por la defensa de sus ideas? ¿Y el arte de la redacción? ¿Y las lecturas?
Cada día que pasa voy comprobando cada vez más que lo que quiere este sistema educativo nuestro es la creación de loros que sepan retener todo tipo de datos lo más precisos posibles. Es triste que alguien sepa las fechas de nacimiento y muerte de Platón, donde vivió la mayor parte de su vida, quiénes fueron sus maestros o los nombres exactos en su lengua original de todas y cada una de sus obras pero luego no sepa reconocer las metáforas que se pueden introducir en cualquier texto sobre su "teoría de las Ideas" o redactar aunque sea un pequeño ensayo sobre una opinión acerca de cómo afectó Sócrates al pensamiento de Platón.

Por último, quiero despedirme dando las gracias a A. Martínez, que fue quién eligió el libro, por haberme ayudado a descubrir las facetas más reales y, por qué no, divertidas de la historia de la filosofía, dandome una opción alternativa a mi actual libro de texto de la asignatura y provocando un cada vez mayor interés en la temática. Gracias.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Una teoría de la libertad: "La teoría del caos y el modelo social de la libertad".

Desde los albores de la corriente de pensamiento determinista durante los siglos XVI y XVII (provocada, principalmente, por los descubrimientos científicos de los nuevos pensadores como Newton o Galileo Galilei) el planteamiento causa-efecto ha sido la base primordial de los sistemas físicos propuestos para la modelización de los procesos naturales.
Un ejemplo esclarecedor sería el siguiente: Si un jugador de fútbol le pega una patada a un balón, considerando los factores iniciales (distancia, fuerza del tiro, tiempo que tarda en realizarlo, etc.) y los factores que intervienen durante el sistema (gravedad, rozamiento del aire, etc.) se podrán deducir perfectamente los factores finales (distancia a la que cae, tiempo que tarda en caer, altura máxima alcanzada...) mediante unas ecuaciones bien definidas para este caso en concreto (tiro parabólico). Dicho de otra forma, al ser un hecho directo entre causa y consecuencia, "un pequeño cambio en las condiciones iniciales provoca un pequeño cambio en los factores finales". Vuelvo a repetir, toda la física clásica está basada en este principio. En este caso, imaginemos que al darle la patada al balón, éste recorre 15 metros pero si le damos una patada un poco más fuerte, podemos deducir que recorrerá unos 20 aproximadamente.
Hasta hace no mucho tiempo se consideró este principio como algo universal y del que se podrían deducir todos los sistemas materiales posibles. Sin embargo, la propia experimentación ha hecho que sea más que obvio que el determinismo es insostenible en según qué sistemas. A estos sistemas que el determinismo no puede abarcar se les denomina caóticos y, todavía, tras muchos años de estudio, están en pleno proceso de investigación científica.

Aunque en un primer momento esto de los sistemas caóticos nos suene un poco a chino, realmente estamos más que acostumbrados a verlos en nuestra vida diaria sin saberlo. Retomando lo que hemos dicho antes sobre el tema, podemos deducir que un sistema caótico es "aquel en el que un pequeño cambio en sus condiciones iniciales puede provocar grandes desajustes en sus factores finales". Tenemos el ejemplo del movimiento de las nubes, en el que intervienen una gran cantidad de factores y el cual es imposible de calcular usando un método determinista clásico. Veamos ahora como se realizaron los primeros descubrimientos de sistemas caóticos mediante las curiosas características de nuestra atmósfera.



Alrededor de los años 60, el matemático Edward Lorenz estudiaba el comportamiento de la atmósfera terrestre, tratando de encontrar un modelo matemático que, a partir de variables sencillas, pudiera predecir el comportamiento de grandes masas de aire (que permitiera, a través de cálculos computacionales, hacer predicciones meteorológicas). Lorenz, tras arduos intentos, consiguió ajustar el modelo a tres variables que expresan como cambian a través del tiempo la velocidad y temperatura del aire. El modelo se concretó en tres ecuaciones, bastantes simples a primera vista, conocidas hoy día como modelo de Lorenz.



En un principio, esto parece un resultado totalmente determinista. Es decir, un cambio expresado por una de las variables desajustará el sistema según el grado de variación que se haya incorporado a esa variable (causa (cambio en las variables) -efecto (cambio en la dirección del viento)). Sin embargo, cuando Lorenz empezó a hacer los primeros cálculos con su nuevo modelo matemático descubrió, con gran sorpresa, que "una pequeña diferencia en las condiciones iniciales (algo tan insignificante aparentemente como usar 6 decimales en vez de 3) desenvocaba en grandes diferencias en las predicciones del modelo", de manera que cualquier pequeña perturbación o error puede tener una gran influencia en el resultado final. De aquí surge la idea de "efecto mariposa".


El término "efecto mariposa" apareció como consecuencia de una explicación que trató de dar Lorenz a los increíbles resultados de sus ecuaciones: "Imaginemos a un meteorólogo que hubiese conseguido hacer una predicción muy exacta del comportamiento de la atmósfera, mediante cálculos muy precisos y a partir de datos muy exactos. De repente podría volverse una predicción totalmente errónea por no haber tenido en cuenta el aleteo de una mariposa al otro lado del planeta. Ese simple aleteo podría inducir un cambio radical en la predicción (pasando de un día soleado a una plena tormenta, por ejemplo)". Esta afirmación no parece muy lícita y como consecuencia ha dado lugar a diversas varianzas y recreaciones (por ejemplo, los viajes en el tiempo en las novelas de Isaac Asimov, en las que se debate el dilema de tocar o no tocar nada por la posibilidad de que el más mínimo cambio pueda alterar el futuro como dicta el "efecto mariposa". Podemos denominar por tanto "efecto mariposa" a "la amplificación de errores que pueden aparecer en un sistema complejo". En definitiva, el "efecto mariposa" es una de las características de un sistema caótico, en el que las variables cambian de forma compleja y errática, haciendo imposible hacer predicciones más allá de un determinado punto, que recibe el nombre de horizonte de predicciones.

A continuación, pongo una cita del matemático Mitchell Feigenbaum, experto en teoría del caos, que propone una síntesis de la idea:

"El caos observa que realmente existen movimientos sin orden. Gracias a la teoría del caos, hemos comprendido que puede haber movimientos erráticos que no son aleatorios, sino que responden a reglas fijas. Sí, efectivamente son fenómenos sin orden aparente -como por ejemplo el clima planetario- cuya motivación causal puede ser incomprensible y cuyas leyes se nos escapan, pero en absoluto son fenómenos derivados del azar".

Tras toda este embrollo científico, que estimo muy necesario ya que el tema que nos ocupa es el de la libertad desde un punto de vista caótico y, para poder reflexionar sobre el tema de una manera constructiva, debemos tener una base mínima sobre la teoría del caos, paso a centrarme en la parte filosófica y principal de la entrada: la aplicación de los conocimientos actuales en sistemas caóticos al problema de nuestra libertad.

Tal y como se indica en el título de esta entrada, lo que se pretende aquí es hipotetizar sobre la mente como un supuesto modelo caótico (podría ser, por ejemplo, la atmósfera terrestre) y no uno determinista como han propuesto algunos teóricos.
Es decir, bajo la hipótesis de un carácter caótico, los que postulan la inexistencia de la libertad humana basandose en que cualquier efecto fisiológico ( y por lo tanto psicológico) de nuestra mente viene determinado por una relación causa y efecto perfectamente deducible y que anula nuestra capacidad decisoria al estar esta predestinada por dicha relación estarán equivocados y su tesis se derrumbará ante la oposición del caos.

Puede que, como todo efecto natural, el funcionamiento del cerebro (o si acaso, de la dualidad mente-cerebro) pueda modelarse según unas ecuaciones pero esto no significa, como nos comenta el doctor Feigenbaum, que se trate entonces de un sistema determinista sino que puede ser un sistema caótico, que responde con resultados aparentemente dispares pero que realmente sigue unas reglas por asombroso que esto nos pueda llegar a parecer.

El hecho de que cualquier pequeña diferencia en las causas pueda llegar a causar una gran diferencia en los efectos obtenidos nos da pie a sostener la existencia de una "libertad" o como yo prefiero llamarla "una ilusión de libertad". Pero lejos de cualquier connotación puramente negativa de la palabra "ilusión" lo que pretende este sustantivo añadido es matizar este nuevo concepto que aquí se nos plantea.

Esta libertad, obtenida gracias a la imposibilidad de predecir con exactitud unos resultados en nuestras supuestas "ecuaciones de la mente" y una vez abolida la teoría determinista que nos impedía la existencia de dicha libertad, no sigue siendo más que un "efecto social" que viene "de fábrica" intrínsecamente en los seres humanos (ver "ser humano como ser social" o, próximamente en este blog la entrada "Idea de Dios"). Es decir, no podemos tener libertad sin demostrarla, y eso hemos intentado, humildemente, con la teoría del caos pero una vez demostrada no debemos olvidar que el verdadero concepto de libertad es provocado por nuestro carácter puramente social y que sin ese entorno entre iguales del que gozamos los seres humanos , esta "libertad caótica" no tiene consistencia lógica (recordemos que, al ser seres sociales, los cambios que provocan en nosotros el ambiente, causa unos efectos que, por nuestra teoría del caos pueden ser muy diferentes según la relación con ese ambiente) y por todo esto, esa libertad que tanto anhelamos, aunque pueda tener base científica, no es más que una mera ilusión, una ilusión verdaderamente efectiva, desde luego. De hecho, tan efectiva que inmediatamente se nos puede venir a la cabeza una maravillosa cuestión que pone en jaque todas las críticas que van dirigidas a la existencia de una verdadera libertad: ¿Y qué?

Hagamos un esfuerzo y reflexionemos sobre el magnífico argumento cartesiano sobre el que se apoya Fernando Savater en el capítulo "Yo adentro, yo afuera" de su libro "Las preguntas de la vida": Puede que toda nuestra vida sea un engaño, que no seamos más que un experimento mental de algún científico loco en algún mundo extraño o que realmente seamos parte de una realidad virtual al estilo de "Matrix" pero, si TODO es un engaño, ¿En qué se diferencia la verdad de la mentira? ¿Es que acaso no se le puede llamar a ese engaño permanente realidad y terminar de una vez con todo?

Con la libertad puede darse algo parecido: la sensación de libertad que podemos experimentar los seres humanos se siente de forma tan intensa y es tan satisfactoria que el que esa sensación sea en realidad artificial o no puede traer sin cuidado siempre y cuando siga siendo igual de penetrante. Es simplemente mantener un pequeño diálogo con un "yo" inocente:
-¿Y si acaso la libertad no es más que el resultado del movimiento predestinado de un puñado de moléculas?
-¿Y qué importa eso?
-¡Cómo que qué importa! Si no existe la libertad, no eres tan libre como piensas y verás ahogados tus más profundos pensamientos vistos como algo que "debías" tener, que estaba "determinado" y que no has pensado porque tú has querido y tú has sacado tus propias conclusiones de algo.
-Pero eso, realmente, da igual.
-¿Cómo que da igual? ¿Te da igual perder eso que tanto anhelas, que antes siempre estuvo ahí porque creías que era nuestro, que venía con el propio ser humano?
-Es que yo no soy libre. Yo me SIENTO libre.



En definitiva, la teoría del caos nos abre una vía alternativa a la totalitaria teoría determinista para hipotetizar sobre la existencia de una posible libertad y a partir de ahí extraer posibles conclusiones como la de la ilusión de la libertad. Con esto quiero decir que yo no entiendo la libertad como algo fríamente prefijado o incluso algo inexistente. Yo entiendo la libertad como algo salvaje, caótico, en contínuo movimiento y que en cualquier momento y por cualquier circunstancia externa a nosotros puede dar un giro de 360º y cambiar nuestro "destino". Y, por descontado, yo entiendo la libertad como algo nacido de "lo social" y que sin este punto de vista antropológico no se puede sostener por mucha teoría caótica que tengamos ya que sin esas variaciones que cuantificar (las variaciones ambientales) no habrá nada que nuestro caos nos pueda dar como resultado.

Por último, he de resaltar la humildad de este artículo que no pretende ser más allá de eso, otra reflexión filosófica más a la que nada haría más completa que el constituir otro pequeñísimo grano de arena a ese "camino en espiral" que sostiene Savater en "Las preguntas de la vida" como recorrido de la filosofía en torno a una cuestión. Y si algo creo que puede hacer este artículo para enriquecer ese camino no es, por supuesto, por lo que contenga en sí sino por lo que pueda llegar a despertar en los lectores: una nueva opinión, una crítica, un aporte, un simple comentario de una determinada postura que "haga sudar" o "le saque los colores" al propio artículo. Esa será la verdadera meta porque, más allá de que lo que yo aquí suscriba, sea válido, dudoso o un completo disparate, entonces, cuando esa crítica u opinión se hallan hecho efectivos, sólo entonces, estaremos hablando de verdadera filosofía.

jueves, 25 de junio de 2009

Ganador del I Concurso de blogs de Filosofía

Este blog ha tenido el honor de ser premiado con el I Premio del concurso de blogs filosóficos del I.E.S "Fernando de los Ríos", fundado y coordinado por el profesor del departamento de Filosofía del instituto, Alfredo Martínez.
Esperando ser el primero de otros muchos, quiero destacar la característica didáctica del blog, que puede ser una herramiento interesante a la hora de estudiar en vez de leer directamente el libro, y que es lo que perdura más allá del aumento final de la nota.
El premio ha consistido (a parte del aumento de nota y del correspondiente diploma que lo atestigua) en tres libros, de los cuales uno ha sido especialmente elegido por el profesor de filosofía sobre la temática de la asignatura (aunque no puramente filosófico, sino más bien una mezcla entre filosofía y literatura: "Las consolaciones de la filosofía" de Alain de Botton) y los otros dos han sido a mi elección: "El ocho" de Katherine Neville y "Los girasoles ciegos" de Alberto Méndez.
Más adelante, una vez leído el libro y reflexionado sobre él, escribiré una entrada sobre el mismo.
Por ahora, el blog no se actualizará tan periodicamente como durante el curso pero sí puede que publique algo sobre alguna reflexión puntual veraniega a modo de aportación personal.

viernes, 29 de mayo de 2009

Propuesta de película: Blade Runner

BLADE RUNNER



Título original: "Blade Runner" (Posible traducción literal al español: "Perseguidor de la hoja cortante").

Dirección:
Ridley Scott.

Guión:
Hampton Fancher y David Peoples. (basado en la novela original "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick).

Banda sonora:
Vangelis.

Países:
EE UU, Singapur.

Año:
1982.

Duración:
117 minutos.

Género:
Ciencia ficción.

Reparto:
Harrison Ford (Rick Deckard), Rutger Hauer (Roy Batti), Sean Young (Rachel), Edward James Olmos (Gaff), Daryl Hannah (Pris).

Sinopsis:
A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus, un ser virtualmente idéntico al hombre y conocido como Replicante. Los Replicantes Nexus-6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia, a los ingenieros de genética que los crearon. En el espacio exterior, los Replicantes fueron usados como trabajadores esclavos en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus-6 en una colonia sideral, los Replicantes fueron declarados proscritos en la Tierra bajo pena de muerte. Brigadas de policías especiales, con el nombre de Unidades de Blade Runners, tenían órdenes de tirar a matar al ver a cualquier Replicante invasor. A esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba retiro

Citas interesantes:

"No sé por qué me salvó la vida. Quizá en esos últimos momentos amaba la vida más de lo que la había amado nunca, no sólo su vida, la vida de todos, mi vida. Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuánto tiempo me queda? Todo lo que yo podía hacer era sentarme allí y verle morir" - Deckard

"¿Le gusta nuestro búho?" - Rachael
"¿Es artificial?" - Rick Deckard
"Naturalmente." - Rachael

"He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia...Es hora, de morir" - Roy Batty

Opinión personal:
Aunque "Blade Runner" sea una película antigua tradicional no lo considero, ni mucho menos, una trama de ciencia ficción tradicional. Podríamos decir que el tema de la película gira en torno a un mundo de ficción humanizada, dando especial atención al tema de los sentimientos y emociones que en la película es el factor clave a la hora de diferenciar robots y humanos (una clave, de hecho, para darle sentido a la vida como podremos comprobar). En la película se puede comprobar como un simple robot, gracias a los grandes avances, puede comportarse de un modo mas "humano" que los nosotros y como nosotros, quizás también gracias a los grandes avances, podemos comportarnos de un modo totalmente mecánico e inhumano como un verdadero robot. Quizás una de las nuevas preguntas que nos podemos hacer dentro de un marco filosófico, parafraseando a la de "¿Qué nos separa de los animales?" puede ser "¿Qué nos separa de los robots?" o mejor dicho, separará porque actualmente están bastante claras las diferencias entre unos y otros. Sin embargo, no debemos olvidar que las grandes historias de ciencia ficción han predicho, gracias a la sensacional imaginación de sus autores, futuristas inventos y descubrimientos que, posteriormente, se han hecho realidad y se han adaptado a la sociedad como algo común (como por ejemplo, la energía atómica por H.W. Wells, el viaje a la Luna o el submarino por Julio Verne o los niños probeta por Aldous Huxley).

viernes, 6 de marzo de 2009

Política para Amador


Tras la lectura de este libro voy a dar unas pequeñas conclusiones acerca de lo que Savater nos intenta transmitir a través de sus páginas.

Evidentemente este libro trata, de un primer vistazo, de política. Lo cual está bastante bien ya que creo que no tenemos una conciencia política muy bien definida (en lo que se refiere a origen, causas, tipología, filosofía política, etc.) del tema. Puede que estemos muy al día de lo que se cuece en nuestro congreso o charlemos a menudo sobre tal o cual partido político pero creo que nos falta una base para hablar "con rigor" de política y para esa base (ya sea para empezarla como para complementarla) este libro nos viene la mar de bien.

Primero, se nos da una introducción al tema, empezando por una definición a nivel individual de las características humanas (este apartado es similar al que aparece en "Las preguntas de la vida", quizás con un retoque enfocado a los capítulos posteriores). A continuación es cuando empieza ya, a mi parecer, a describirse el tema fundamental del libro: "la sociedad". Todo rasgo, por nimio que sea, de política viene dado automáticamente por el reflejo de una sociedad. Así, definiríamos política por lo siguiente: "la actividad que viene dada por la sociedad y que se ejerce en pro de la misma, en forma de gobierno". Ateniéndonos a esta definición, la democracia se convierte en el ejemplo paradigmático de la misma, aboliendo las formas de gobierno que no cumplen ese simple requisito. Por ejemplo, si la actividad política no viene ejercida por la misma sociedad, ya no estamos hablando de un método político aceptable y menos si esta actividad, además de no venir de la palabra del pueblo no va en pro del mismo pueblo. En estos casos estaremos hablando de sistemas políticos defectuosos (véanse dictadura, oligarquía, teocracia, etc.).

Bien, siguiendo con estos argumentos, se nos propone un interesante punto que me gustaría recalcar: la diferencia entre ética y política. Mientrasque la ética es un método para encontrar la mejor opción entre las que se nos ofrecen para realizar una acción (es decir, jugar con las posibilidades que nos da nuestra libertad), de una manera personal y casi individual, la política es, a grosso modo, algo similar con la gran diferencia de que tenemos que contar con muchos otros, con la opinión de una sociedad y no con nosotros mismos, por lo que el proceso se hace harto complejo y delicado. Ese probablemente sea a la vez el punto fuerte y el punto flaco de la democracia, bella en teoría pero un poco escamosa en la práctica; por mucho que nos empeñemos un grupo de representantes políticos del pueblo nunca podrá aportar una opción satisfactoria para todos, aunque haya representantes de todas la ideología políticas. Aún así, la democracia ha demostrado ser el método más acertado y se merece que seamos tolerantes con ella en ese sentido. Y, aunque con este último fragmento se pueda interpretar que lo que quiero decir es que necesitamos más políticos lo que quiero decir es totalmente lo contrario, en mi opinión, hoy día hay demasiados políticos, tanto en el gobierno como en la oposición y ésto es uno de los principales problemas que probablemente tenemos en nuestro sistema de organización política.

Aunque Savater no hable demasiado del campo del partidismo político (sea por precaución sea por falta de interés en el tema) es evidente que, actualmente (y por desgracia), siempre que hablamos de política parece que hablamos más bien de partidos políticos en concreto. Aparentemente, y como se ha repetido en numerosas canciones, manifiestos, ensayos, etc., España está profundamente divida en dos ideologías principales: izquierda y derecha. Sinceramente, no creo que la cosa esté en un modo tan "blanco o negro" sino que la izquierda bebe de la derecha y viceversa. Encuentro, sin embargo, necesario esclarecer aunque sea algo de ésto ya que creo que la actitud de una de las dos partes ante un tema solo se entiende si la contrastamos con la posición de la otra ideología. Lo que es inaceptable es que una parte quiera suprimir a la otra queriendo imponer completa y automáticamente sus ideas en vez de permitir un diálogo entre iguales (lo primero lo tildaríamos de totalitarismo). Los partidos, ya sean de derecha o izquierda no se diferencian actualmente por su postura ante problemas como el respeto de los derechos del ser humano (nuestra libertad intrínseca, nuestro derecho a la verdad, a las necesidades básicas, etc.) sino por su orientación en los problemas económicos dentro de un marco común. Lo del marco común viene por nuestra base capitalista, que se supone como el terreno de juego donde han de dialogar en la actualidad las distintas ideas económicas. Una postura de izquierdas defiende una protección social del individuo (en lo que se refiere, principalmente a sistemas como el de la Seguridad Social o los distintos servicios del ciudadano). Una postura de derechas defiende una postura individual libre (ver liberalismo económico) sin una restricción empresarial estricta por parte del Estado, con la finalidad de producir el máximo benficio posible y con la idea de un uso privado de los servicios sociales (costeados por los usuarios con el fin de conseguir que éstos sean los más eficaces posibles). A parte de estos puntos, se suelen decir tópicos como que la derecha está más cerca de un punto de vista religioso (que, aunque puede que en una mayoría sea cierto no tenemos que tomarlo como una verdad universal) y la izquierda es más laica (que tampoco tiene por qué serlo) o que la izquierda tiene una mayor preocupación por los temas de medio ambiente y ecologismo (lo mismo que en los anteriores tópicos, no todos son así). Así llegamos al problema de que, por tener ciertas ideas de afinidad por un partido político ya le atribuímos a la persona todos los tópicos, buenos y malos, que porta con sí ese partido.

En cuanto al nacionalismo, aunque comparto las ideas de Savater que lo consideran una "mala idea política" creo que en este apartado el autor deja sacar un poco su "furia literaria" y termina pasándose un poco a mi modo de ver. Su crítica es buena pero el libro se vuelve un poco pesado en ese punto.

Por último, me gustaría resaltar el siempre interesante a la vez que complicado punto de la "felicidad". Creo, al igual que dice Savater en el libro, que hay una conciencia hoy en día un tanto equivocada en torno a la relación entre la felicidad y las relaciones políticas de la sociedad. No podemos pretender en absoluto que los políticos nos den la felicidad (como mucho que se encarguen de los problemas a nivel social) porque la felicidad no es un tema político ni pertenece a la política su estudio ni su alcance para todos los ciudadanos. Puede que haya multitud de temas que le pedimos a los políticos con toda la razón del mundo y estos no los cumplan (al menos como deberían) pero la felicidad no es uno de esos temas. La felicidad es algo tan personal que es imposible que la política pueda acogerla.

El libro es muy interesante aunque puede hacerse algo pesado (sobretodo, como antes he mencionado, en la parte última del capítulo en el que trata el nacionalismo). Esto no le quita mi recomendación aunque advierto al que se lo lea que se lo tome con calma y que vaya asimilando las ideas poco a poco en vez de leerlo todo de un tirón.

Aquí pongo un pequeño vídeo de una antigua canción de Serrat ("Españolito", basada en un poema de Antonio Machado) que me parece adecuada e incluso algo divertida, acorde con este tema (lo siento por algunas imágenes que no vienen mucho a cuento pero es que no he encontrado un vídeo mejor que recoja la canción entera): Ver vídeo (Youtube)

sábado, 10 de enero de 2009

"Un mundo feliz"



Aquí expongo un conjunto de reflexiones obtenidas tras la lectura del libro "Un mundo feliz" de Aldous Huxley (que, por cierto, recomiendo a todo el mundo). Antes de nada, he intentado ser lo más escueto posible en cuanto a detalles del libro se refiere para no estropear la lectura a nadie, si hay alguien que no quiera saber nada absolutamente acerca de la trama del libro, le recomiendo que se lo lea en primer lugar y luego consulte esta entrada. Si tenéis algún tipo de crítica sobre los argumentos que aquí explico o queréis comentar o completar algo no dudéis en hacerlo.

En primer lugar, se me hace imposible empezar sin citar la evidente cuestión fundamental del tema en torno al cual gira la trama del libro. Puede que, en general, para muchos el tema sea el de la "felicidad" sin más; sin embargo, a mí me gustaría destacar sobretodo el especial concepto de "sociedad" que desarrolla Huxley y nos muestra a lo largo de la novela.
Desde un primer momento vemos cómo se nos presenta una sociedad futurista donde reina la coordinación y el "bienestar" por encima de todo. A pesar de todo esto y al contrario de lo que, por lo que he podido comprobar, mucha gente cree, este mundo organizado no corresponde a una utopía (expresada tal como la famosa obra de Tomás Moro) sino a una distopía, una versión negativa de la utopía donde imperan el totalitarismo y la opresión. Nos podríamos preguntar ¿Por qué es una distopía si la sociedad se construye como un "estado del bienestar"? La respuesta es evidente una vez hemos leído la novela: La sociedad de "Un mundo feliz" está perfectamente coordinada gracias a la selección artificial que se realiza con todos y cada uno de los embriones que se seleccionan para formar distintos tipos de individuos adultos (según el nivel de nutrientes y tratamientos correspondientes), los cuales cumplirán cada uno su función dentro de la sociedad, funcionando esta como el mecanismo de un reloj (este sistema de clasificación me recordó al de la partenogénesis de las abejas). Tras esto reciben una educación hipnótica que les condicionará de por vida y les obligará a "ser felices" con su régimen social (en esta ocasión esto me recordó al sistema de aprendizaje japonés que se basa en la filosofía del Tao-Zen, por medio de "katas" ). Hasta aquí he mencionado ya dos razones por las que la supuesta utopía no debe ser reconocida como tal: Primero, la abolición de la libertad humana, derecho fundamental sin el cual, desde un principio, ya vemos paliada nuestra condición como seres humanos y, por tanto, nuestro bienestar. Segundo, la verdad, otro concepto fundamental. Desde niños a los habitantes del planeta se les inbuyen una serie de conocimientos específicos para su futuro trabajo y nada más. Están absolutamente alejados del conocimiento auto-didacta (esta razón es derivada de la primera). Por último, todo esto está relacionado con la felicidad. Al ser abolidos su libertad y su derecho al conocimiento de la realidad (recordar que en la novela están prohibidas las ciencias exactas fundamentales y el razonamiento lógico) decae su autorealización (recurriendo a la pirámide de Maslow) y por tanto su felicidad completa. En el libro, los ciudadanos no saben que son "infelices" pero se sienten "infelices" y para evitar este horrible sentimiento recurren a la droga conocida como soma (basada en el soma de los brahmanes hindúes) y esto les hace pervivir en una ilusión.
Al final, como he expuesto, los términos de "sociedad" y "felicidad" aparecen ligados en el libro, tema que, por cierto trataré en una próxima entrada sobre el libro de F. Savater "Política para Amador".

También es interesante estudiar el libro desde el punto de vista que incluye la presencia de "John el Salvaje". John es un marginado social, alguien que, como portador de una escasa educación, pero una educación personal (y no inducida como la que se da en el libro) es capaz de pensar, de filosofar incluso sobre la nueva sociedad que le rodea y lo horrible que es. Acogiendo el papel de revolucionario, intenta que la gente empiece a pensar por si misma y vea lo horrible que es su vida, una vida que se basa en lo que ordena un dictador social y que ninguno de ellos ha elegido tener. Por supuesto su papel revolucionario queda rápidamente ejecutado por la gran fuerza que tienen los gobernantes sobre sus ciudadanos.

Aunque todo esto nos parezca un poco exagerado y muy "futurista" hay que pensar que Huxley escribió esta novela a modo de sátira de la sociedad de su época y de las generaciones futuras. Criticando nuestros métodos, nuestras ideas cerradas de mente y largo etcétera que nos muestra cómo en la novela basan su ideal de felicidad en la eliminación de la diversidad cultural (ciencia, familia...) y que todas estas ideas lo único que producen es mentes revolucionarias que van en contra de la perfecta sociedad.

Para concluir quiero expresar que mi objetivo no era soltar un rollo sobre la trama del libro (como si esto fuera una ficha bibliográfica cualquiera) sino mostrar una reflexión sobre los acontecimientos del libro que a mi parecer son los más importantes y decisorios.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Lo grande, lo pequeño y la mente humana

Después de haber leído un interesante libro sobre el conocimiento humano llamado "The Society of Mind" de Marvin Minsky, me parecía adecuado plasmar aquí algunas de las impresiones que me ha reportado la lectura.
Como complemento, también existe otro libro titulado como esta entrada, "Lo grande, lo pequeño y la mente humana", de Roger Penrose, que aunque da una visión mas esquemática y esclarecedora que el anterior sobre el tema, pienso que es mucho más técnico, ya que explica cada tema con quizás demasiada profundidad para un lector no especializado (este no me lo he leido por completo, solo un vistazo a los principales argumentos que me interesaban).

Si resumiéramos las principales preocupaciones científicas que tenemos a día de hoy, podríamos distinguir entre tres tipos de problemas: los referidos a "lo grande" (el universo), "lo pequeño" (la escala subatómica o cuántica) y "la mente humana". Podríamos afirmar que, prácticamente, la mayoría de las investigaciones actuales se refieren, directa o indirectamente, a estos tres temas.
Esto nos da una idea sobre el pensamiento científico, qué nos interesa y hasta dónde ha avanzado la ciencia.

Por ejemplo, si escogemos el de la mente humana, podemos ver como una de las ciencias en las que más se está invirtiendo es la neurobiología, de manera que se está intentando estudiar el cerebro desde las perspectivas más fundamentales (la relación entre gen y consecuencia en el desarrollo cerebral) pasando por las más cercanas (qué parte de nuestro cerebro controla una determinada función vital) hasta las más abstractas (concepto de libertad como consecuencia de la teoría determinista o el concepto de tiempo). Cabe destacar que uno de los grandes problemas de la medicina es el poco conocimiento del cerebro.
Como prueba de lo anterior tenemos la asombrosa noticia del Instituto de Ciencias Riken (Japón), que acaba de conseguir la extracción de imágenes directas a partir de la actividad neuronal del cerebro humano (derivado del análisis del flujo de sangre del córtex visual). Decir también que el Instituto Riken posee un presupuesto anual de más de 700 millones de euros.

(Imágenes de los resultados del estudio del córtex cerebral)

Si escogemos los problemas de "lo pequeño" y "lo grande", podemos ver cómo las últimas preocupaciones de la física son aunar las teorías que demuestran la existencia y eficacia de ambos, que en la actualidad son incompatibles. Como ejemplo, tenemos el LHC ("Large Hadron Collider" o "Gran Colisionador de Hadrones"), el recientemente famoso acelerador de partículas del CERN (Suiza) que, pese a los escasos resultados obtenidos hasta ahora (todo hay que decirlo), ha tenido un presupuesto de construcción, desde sus albores en 1995, que casi roza los 3000 millones de euros.

Otro punto de vista que me resulta curioso es el de la inteligencia artificial. Es decir, dentro del campo de la ingeniería informática, uno de los principales retos es conseguir una máquina que emule lo más exactamente posible a una mente humana. Automáticamente se presentan varios problemas: Primero, ¿Hasta qué punto podrá una máquina rivalizar con la mente humana? Segundo, ¿Avanzaremos tanto en robótica hasta crear sujetos que puedan realizar, ya no actividades físicas la mar de tediosas, sino todo tipo de trabajos de una categoría superior, aun siendo necesarias ciertas cualidades sociales para ello? Tercero, ¿Podrán alguna vez los robots, cual película de ciencia ficción, dominar el mundo destruyendo nuestro sistema al obtener una inteligencia artificial superior a la nuestra?
Para contestar a estas preguntas voy a basarme en ciertos argumentos leídos en un libro de I. Asimov titulado "¿Cómo será el futuro?" expresados mediante mi propia opinión personal.

La primera pregunta es, quizás, la más interesante dentro del campo de la ciencia. Si analizamos con paciencia un cerebro electrónico, a simple vista es similar a lo que podríamos pensar de nuestro propio cerebro. Se compone de materiales conductores que transmiten señales eléctricas hacia componentes electrónicos que realizan una función determinada. Tras esto, todas estas señales manipuladas por esos componentes serán ordenadas a base de un código denominado "de programación" que es universal: el binario. Su simplicidad ya nos da una cierta idea del modo de trabajo de los robots u ordenadores.
Lo que quiero decir con toda esta parafernalia científica anterior es que el cerebro de un robot lleva un sistema mucho más simple de lo que creemos. Se fundamenta en una orden "A" que le viene dada del exterior para responder con una respuesta automática y ya determinada "B" (Esto puede seguir pareciendonos igual que el sistema humano) pero la clave es la siguente: la función (A,B) antes descrita es sinónimo de la palabra cálculo (que obtiene un resultado único para un estímulo único). Creo que esa será (y es) la gran diferencia entre los cerebros electrónicos y los humanos. Mientras que los primeros están preparados para el cálculo (recordemos que un ordenador puede realizar una compleja operación matemática de una manera mucho más rápida que la nuestra) nuestro cerebro puede asombrarse y proponer sistemas deductivos (filosofar, en parte) que un ordenador, en mi opinión, dudo mucho que jamás pueda llegar a hacer. Para contrastar el límite de los ordenadores y el límite de los humanos voy a poner dos ejemplos. Primero, intentad dividir mentalmente 72647 entre 323 con 3 decimales; nada más empezar ya vemos que nos va a resultar complicado, mientras que si cogemos una calculadora e introducimos los parámetros nos da el resultado exacto en meras décimas de segundo y con un montón de decimales (Un solo estímulo, una sóla respuesta programada), este es el ejemplo del límite humano. Ahora vamos al de los ordenadores. Como ejemplo voy a proponer el ajedrez. El ajedrez se juega con 32 piezas, de 6 tipos diferentes sobre un tablero de 64 cuadrados ordenados en grupos de 8; todas las normas están totalmente perfiladas y establecidas y, sin embargo, a pesar de años de investigación, las computadoras programadas para jugar al ajedrez apenas le han llegado a la suela de los zapatos a los grandes maestros del ajedrez (véase Bobby Fischer o Kasparov). Esto se debe a que, aunque las posiciones de inicio y movimientos posibles durante el juego resulten fijas y simples sobre un pequeño tablero, el número de movimientos posibles durante una partida es increíblemente grande (es decir, un número gigantesco de estímulos para conseguir una sola respuesta). Todavía no se ha podido programar máquina alguna que realice esta tarea en un tiempo medianamente coherente.

La segunda pregunta tiene otro punto de vista diferente. Creo que, tal y como están avanzando la ciencia y la tecnología, no tardaremos muchos años en disponer de robots "funcionales", no necesariamente humanoides, que puedan realizar diversas tareas esenciales dentro de nuestra sociedad. Por ejemplo, ya se han diseñado y comprobado con excelentes resultados robots que pueden desempeñar trabajos como camarero o recepcionista, que son capaces de reconocer voces, alimentos, bebidas y archivos en cuestión de segundos. El gran problema de esto es su insercción en el mercado. En primer lugar, su coste será millonario, aunque quizás esta cuestión sea la más fácil de paliar con el paso del tiempo (recordemos a los costosos y aparatosos ordenadores rudimentarios de la década de los setenta, que sólo podían ser comprados por grandes empresarios para sus negocios). En segundo lugar será la revolución laboral. Aunque, en un principio, estos robots y los trabajadores humanos podrán convivir en armonía, pronto los encargados, viendo la extrema eficacia de los primeros y pensando más en el negocio que en los trabajadores querrán tener toda una plantilla robótica a su cargo (recordemos que no sería necesario un salario, quizás un seguro laboral mecánico por si existe alguna avería). Como consecuencia de ello, millones de personas en paro por todo el mundo y un necesario cambio urgente de sistema económico. Respondiendo también en parte a la tercera cuestión, creo que en un futuro (algo lejano para nosotros e incluso para nuestros descendientes directos) todos nuestros sistemas socioeconómicos girarán en torno a la robótica y al avance de la tecnología. Por suerte o por desgracia, el oficio por antonomasia será el de ingeniero (que se encargarán de diseñar nuevos robots ya que la reparación y remodelación de los antiguos correrá a cargo de otros robots) y los oficios que requieran algún esfuerzo físico o mental tedioso (como el de la construcción o el de oficina) serán llevados a cabo por algún tipo de androide. A pesar de todo esto creo que la mano del hombre seguirá siendo muy necesaria. Seguiremos necesitando muchos de los profesionales de los que ahora disponemos tales como economistas, matemáticos, historiadores, físicos, escritores o profesores por poner algunos ejemplos, pero tendremos que cambiar nuestra idea de trabajo actual; no estaremos aquí para muchas de las tareas de hoy en día sino que nuestros trabajos consistirán en la libre interpretación de datos obtenidos y en una reflexión sobre esas interpretaciones. Creo que podríamos llegar a construir un camino hacia la cultura donde los principales problemas serían discutidos en consenso cual ágora ateniense después de haber calculado los datos necesarios gracias a nuestras máquinas. Respondiendo ya por entero a la tercera pregunta, no creo que los robots puedan llegar nunca a sublevarse porque no podrán tener capacidad de raciocinio (como hemos demostrado antes) para hacerlo.

En definitiva, lo que quiero dar a entender es que se pueden hacer perspectivas de futuro simplemente analizando los problemas que nos preocupan hoy día y que esos problemas se podrían clasificar (esto es una opinión propia, no estoy estableciendo ningún orden) en los citados en este texto.
(Siento haber alargado tanto el texto pero creo que el tema lo merece, si tenéis alguna aportación, opinión o pregunta no dudéis en comentarlo).

-Fuentes de información consultadas:
"The Society of Mind" de Marvin Minsky.
"Lo grande, lo pequeño y la mente humana" de Roger Penrose.
"¿Cómo será el futuro?" de Isaac Asimov.
"El hombre bicentenario" de Isaac Asimov.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Propuesta de película: Amélie.


AMÉLIE



Título original: "Le fabuleux destin d'Amélie Poulain".

Dirección:
Jean-Pierre Jeunet.

Guión: Jean-Pierre Jeunet y Guillaume Laurant.

Banda sonora:
Yann Tiersen.

Países: Francia y Alemania.

Año: 2001.

Duración: 122 min.

Género: Comedia romántica.

Reparto: Audrey Tautou (Amélie Poulain), Mathieu Kassovitz (Nino Quincampoix), Rufus (Raphaël Poulain), Yolande Moreau (Madeleine Wallace), Artus de Penguern (Hipólito), Urbain Cancelier (Collignon), Maurice Bénichou (Dominique Bretodeau), Dominique Pinon (Joseph), Claude Perron (Eva).

Sinopsis: Amelie (Audrey Tautou) es una persona que se ha creado su propia vida. Nacida en un entorno hostil a la felicidad, ha suplido faltas de cariño y de abundancia con una imaginación desbordante que convierte su existencia en una fábula, de encuentros y desencuentros, en la que ella se asigna el papel del hada buena, la que facilita las vidas de los demás con un toque de varita mágica. Pero un hada humana al fin y al cabo que se dará cuenta de que también ella necesita de sus poderes.

(Información extraída de http://www.wikipedia.es y de http://www.labutaca.net)

Citas interesantes:


"-Me encanta esa pintura.
-Es "El almuerzo de los remeros". De Renoir. Hago una copia por año, desde hace 20 años. Lo más difícil son las miradas. A veces me parece que cambian de expresión cuando me doy la vuelta.
-Ahora parecen felices.
-Naturalmente, este año comen liebre con setas, y los niños gofres con mermelada".

"-¿Sabe? Después de todos estos años el único personaje que aún me cuesta perfilar es la muchacha con el vaso de agua. Está el centro y, sin embargo, está como ausente.
-Quizás sea diferente a los demás.
-¿Eh?¿Y por qué?
-No lo sé.
-Quizás cuando era niña no jugaba con los niños de su edad. Puede que nunca jugara".

"La angustia por el paso del tiempo nos hace hablar del tiempo que hace".

"La vida no es más que el interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará".

"Cuando un dedo apunta al cielo, solo un tonto mira el dedo".

Opinión personal:

Creo que esta película nos puede dar que pensar; sobretodo una vez la hemos visto y reflexionamos sobre ello.
En la película se nos presenta un mundo propio, el mundo de Amélie, donde la realidad se torna sencilla y poética, donde las cosas más insignificantes son las que más juego nos pueden dar y ahí es cuando se nos empieza a presentar la parte interesante a mi modo de ver: podemos desarrollar un buen espíritu filosófico a partir de esas pequeñas cosas de la vida diaria que, en muchas ocasiones nos pasan inadvertidas pero que, si nos ponemos a pensar en ellas (o en este caso a filosofar sobre ellas) nos podemos encontrar con resultados sorprendentes. Por ejemplo, el simple hecho de que se nos vayan describiendo los personajes con este recurso nos da pie a ir descubriendo por nosotros mismos la compleja personalidad de estos sin tener que decírnoslo literalmente.
El comportamiento de Amélie durante el film nos muestra cómo pueden afectarle a una persona, psicológicamente hablando, diferentes sucesos en su infancia que luego repercuten en su personalidad.
También se transmite un gran amor a las bellas artes durante la historia, ya sea cine, pintura, literatura, fotografía.
En definitiva, podríamos decir que en la película se pone a prueba la definición del concepto personal de "felicidad" y cómo éste puede variar tanto de una persona a otra e influir en sus vidas.
Cabe decir que tanto la dirección como la banda sonora de la película son estupendas y transmiten una gran emoción a los espectadores.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Esta vez no ha comenzado en Grecia... (amago de presentación)

Este es un blog personal creado para el concurso de blogs propuesto en la asignatura de Filosofía de 1º de Bachillerato. Aquí se tratarán temas relacionados, directa o indirectamente, con la filosofía a través de diversas entradas que se referirán al temario expuesto semanalmente en la asignatura, a parte de mis trabajos sobre la misma y a aportaciones personales que me parezcan interesantes sobre lo anterior.